Indeportes Antioquia 50 años (26): Martín Emilio Cochise Rodríguez, deportista del siglo XX en Colombia, nos enseñó a ganar

Hoy presentamos la entrega 26, en audio, de esta serie, correspondiente al capítulo trece del libro Indeportes Antioquia 50 años. Aclaramos que la publicación es del 2019, por lo tanto, algunas fechas pueden no corresponder con la actualidad.

Cochise nos enseñó a ganar

Cuando pasa Cochise Rodríguez es Antioquia la que pasa. Así se ha sentido en el país y en el ambiente del ciclismo, desde que Martín Emilio se convirtió en ídolo y llegó a ser el mejor deportista del siglo XX en Colombia.

Su extrovertida personalidad caló de manera profunda en el pueblo criollo, al punto de que, 56 años después de conquistar su primer título en la Vuelta a Colombia, en 1963, sigue siendo aclamado por cientos de personas que lo reconocen como un símbolo del pueblo; como ese esforzado hombre de barriada que fue capaz de conquistar miles de corazones con sus potentes pedalazos en carreteras patrias y allende los mares.

Esa forma de actuar de Martín, abierta y dicharachera, representa en el colectivo lo que significa el ser paisa: entrador, desenvuelto y, a veces, desenfadado. Y así lo acogió el lote de corredores colombianos de los años 60, como testigo reverente de su rotar de bielas y pedales, cuando fue su líder.

“De Cochise destaco su buen temperamento y lo accesible que es para el público. La posición aerodinámica sobre la bicicleta era única y con el fuelle que tenía para el ascenso se defendía, aunque no era un gran trepador. En el plano y en la bajada era incomparable”, rememora el técnico Gonzalo Parlante Agudelo.

Cochise, al obtener el primero de cuatro títulos de la Vuelta a Colombia, hizo de su estampa, nombre y figura, un estandarte. Fue uno de los íconos del ciclismo paisa, y al lado de Hernán Medina Calderón, ganador de la Vuelta en 1960, y de Javier El Ñato Suárez, campeón en 1965, recuperó el poder perdido de la Licuadora Antioqueña, equipo que se denominó así por la hazaña de ocupar las siete primeras posiciones de la general individual en la Vuelta de 1955. Pocos años después, ese aplastante triunfo se difuminó con las victorias del risaraldense Rubén Darío Gómez, en las Vueltas de 1959 y 1961.

Fueron pocos los que pudieron derrotar a Rodríguez Gutiérrez en suelo patrio. Uno de ellos, Javier El Ñato Suárez, llegó a ser un enconado rival en las Vueltas a Colombia en los años 60. El Ñato, su amigo y compañero desde cuando trabajaban como mensajeros de farmacia por las calles de Medellín a finales de los años 50, fue subcampeón en tres oportunidades y campeón en la edición de 1965. Martín, el hijo de don Victoriano y doña Gertrudis, se convirtió en el portador del mensaje ganador de una sociedad que se dividió deportivamente entre cochisistas –sus fanáticos- y suaristas –los hinchas del Ñato Suárez-, como muestra de desbordada pasión colombiana

“Correr con el uniforme de Antioquia me llenaba de orgullo. Sentía cómo se me ponían los pelos de punta y la carne de gallina, cuando entraba a Medellín vestido de líder de la Vuelta. Esa fue una sensación indescriptible, una locura que viví con los aficionados antioqueños”, recuerda emocionado a sus 77 años de vida y luego de trabajar varios años como imagen de Indeportes Antioquia.

Este Martín Emilio, quien siempre dudó de la fecha de su nacimiento, la que finalmente se fijó en su cédula de ciudadanía como el 7 de abril, y no el 14 de ese mes, se encargó de contarle a Colombia lo que era ser dueño de algo muy grande a nivel mundial. El 7 de octubre de 1970, en el velódromo Agustín Melgar de Ciudad de México, fue la fecha en la que los colombianos aprendieron a ser campeones. Y lo hicieron, padeciendo a la distancia, por medio de la radio, con los estertores de la agonía deportiva de este hombre, que tomó su apodo de un indio apache de la película Flecha Rota, y quien resistió los embates de las manecillas del reloj para batir el récord mundial aficionado de esa hora que parecía no tener fin.

La hazaña cumplida en tierras mexicanas le valió el reconocimiento del planeta del ciclismo. Tiempo después, el 27 de agosto de 1971, esta distinción se hizo mayor al obtener el título mundial aficionado de la persecución individual, en Varese, Italia.

Estos hechos lo pusieron en el radar de los grandes equipos europeos, lo que se sumó a la declaratoria de ciclista profesional, propiciada por un dirigente barranquillero. Es entonces cuando nació la famosa frase de Cochise: “En Colombia se muere más gente de envidia que de cáncer”. “Esto lo dije a raíz de haber sido declarado no elegible para los Juegos Olímpicos de Múnich, Alemania, y por unos comentarios llenos de envidia cuando me nombraron agregado cultural y deportivo en la embajada de Colombia en Italia”, relata con cierto aire de justificada incomodidad.

El detalle de tener que pasar del ciclismo aficionado al profesional lo volvió aún más famoso. Martín Emilio Cochise Rodríguez, como figura hoy en la cédula, se vinculó al equipo Bianchi Campagnolo de Italia, para convertirse en gregario del astro Felice Gimondi y contar con la oportunidad de ser el primer rutero colombiano en ganar dos etapas en el Giro de esa nación.

Por la enorme suma de logros en su transitar deportivo, Cochise, o Cochis, como aun le dicen en México, el Jet, La Mula, y hasta concejal, como quiera que lo llamen, fue declarado como El Deportista del Siglo XX en Colombia; el símbolo de miles de compatriotas que saben que cuando pasa Cochise es Antioquia la que pasa.

Ayudas (Destacados)

Cuenta la leyenda que una anciana campesina boyacense le rezaba a su santo, del que tenía una foto pegada en una pared de su humilde casa, para que este le diera una mejor cosecha de papa. Ese “santo” era Martín Cochise Rodríguez.

La familia de Cochise está compuesta por su esposa María Cristina Correa y sus hijos Marcela, Juan Esteban y Daniel. Tienen dos nietos.

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Realización: Oficina de Comunicaciones de Indeportes Antioquia.
Autor del texto original: comunicador social-periodista Pablo Arbeláez Restrepo.
Corrector de estilo y edición: Juan B. Estrada Mosquera.
Año: 2020.