- Su nombre viene de un color de la paleta, el azul del cielo. Y hacia allá mira Azur Ramírez Alzate, el niño de 9 años que representó a Urrao en el bicicrós de la final departamental de los Juegos Deportivos Escolares 2026 – “Sueños de Ganadores”. En la pista de Carepa buscó la adrenalina de los saltos. En sus sueños, busca las estrellas.
Esa mañana había llovido en Carepa. No fue un aguacero, apenas una lluvia ligera, pero bastó para dejar húmeda la pista municipal de bicicrós. La tierra se volvió más pesada y resbaladiza, y cada curva, cada peralte y cada morro exigían más cuidado. Era el escenario de la contrarreloj, el Time Trial, la primera prueba del ciclismo BMX en estas justas.
En la rampa de salida esperaba su turno Azur Ramírez Alzate. Llevaba el casco negro, el uniforme blanco con mangas azules y detalles verdes, los colores de la bandera de Urrao, y una bicicleta amarilla con una placa que lo identificaba, el número 105.
En el Time Trial no hay rivales al lado. Cada corredor sale solo y compite contra el reloj, y por eso cualquier error se paga en décimas de segundo. Con la pista mojada, la precisión importaba tanto como la fuerza en los pedales.
Un nombre del color del cielo
Cuando se le preguntó por el origen de su nombre, Azur lo explicó sin problema: “viene del azur, uno de los tonos de la paleta de colores”, el azul intenso del cielo despejado. Es, además, un nombre que hace alusión a sus sueños.
A sus 9 años dice que quiere ser científico matemático y trabajar en la NASA. ¿Por qué? “Porque me gustaría poder saber cosas del espacio y otros planetas”, expresó. El niño que lleva el cielo en el nombre quiere, algún día, alcanzar las estrellas y los planetas.
La física de un salto
Azur lleva un año en el bicicrós. Lo eligió por una razón que repitió varias veces, la adrenalina. Recordó que la primera vez que se montó en una pista sintió “alta velocidad y adrenalina”, y que esa sensación aparece de nuevo cada vez que está en el aire, saltando.
Confesó que, cuando toma los peraltes a toda velocidad, no piensa en nada, “solamente en llegar y ganar”. Y para los morros tiene una explicación que parece salida de una clase de física. “Uno sube los codos y trata de subir también las piernas hacia arriba, y la bicicleta también salta junto con uno”, agregó.
Lo que más disfruta es justamente eso, saltar. Lo más difícil, en cambio, es el sostenido, la maniobra de avanzar solo sobre la llanta trasera, con la rueda delantera en el aire. Un ejercicio de equilibrio y precisión, dos palabras que en la vida de Azur van más allá de la bicicleta.

De Pijao a Urrao
Azur indicó que nació en Pijao, en el Quindío. Su mamá, Yenyy, es docente, y por su trabajo la familia ha vivido en diferentes municipios. Hace un tiempo llegaron a Urrao, en el suroeste antioqueño, después de que ella ganó el Concurso de Méritos Docente. Hoy es esa población la que Azur representa sobre la bicicleta.
Allí cursa quinto grado en la Institución Educativa Monseñor J. Iván Cadavid Gutiérrez. Su materia favorita son las matemáticas, y la razón tiene todo que ver con su sueño. Le gustan, dijo, por “la precisión que tiene”.
Tres pruebas y muchos amigos
Azur fue uno de los cerca de 3.500 niños y niñas de 94 municipios que, entre el 22 y el 30 de octubre, llegaron a Carepa para la final departamental de los Juegos Deportivos Escolares 2026 – “Sueños de Ganadores”, con competencias en 23 deportes.
En la categoría preinfantil masculina novatos, donde corrieron 27 deportistas, completó el Time Trial en 48,730 segundos y terminó en el puesto 25. Luego vinieron la prueba por puntos, en la que ocupó el lugar 21, y las finales, en las que no logró avanzar a las semifinales. Con él también corrió Samuel Cortés Moreno, su compañero de Urrao.
Los resultados no lo llevaron al podio, pero Azur tenía claro qué se llevaba de Urabá. Cuando se le preguntó qué se aprende en Carepa, respondió con sencillez: “a conocer y hacer amigos”.
Mirar hacia arriba
En el bicicrós, los mejores segundos ocurren en el aire, cuando la bicicleta despega del morro y, por un instante, todo queda suspendido. Azur conoce bien esa sensación. Por eso no sorprende que su sueño también esté arriba, entre planetas y estrellas.
Con un año sobre la bicicleta y toda una vida por delante, el niño que corre por Urrao sigue el camino que su nombre le marcó desde el principio, el del color del cielo.
Por Andrés Esteban Marín Marín – Indeportes Antioquia.