“¡Deje ese baloncito quieto!” Le dice la mamá cuando a ella le da por jugar con él, tirándolo contra la pared, y pegándole con los antebrazos.
¿La razón? Molesta a los vecinos y ensucia la pared. Pero es que María Isabel Cogollo Gómez no se puede quedar quieta.
Juega voleibol para Carepa en los Juegos Escolares. Si la ves jugar, llama la atención pues salta, pasa el balón, aplaude, corre, motiva. Todo, luciendo sus gafas, estilo Hombre Araña, para su miopía👓.
Su papá, que también jugó volei, la llevó hace un año a un semillero y a ella le encantó. Por eso, abandonó el patinaje.
María tiene once años y cuando grande quiere ser volebolista profesional y actriz porque le encantan las películas.

Su equipo perdió 2 a 0 con Caucasia y ella recordó lo que dijo su papá “se gana o se pierde, pero uno va a disfrutar”. Y María lo hizo, pues saltó acariciando el cielo, sus trenzas jugaron con el viento en cada viaje a la malla y regaló sonrisas cuando marcaron puntos.
“Perder es ganar un poco”, decía Maturana. María sabe que lo hizo porque lo dio todo.
Fue la figura del partido y en la cancha dejó una estrella con su nombre. Como esas que les dan a las actrices talentosas en el Paseo de la Fama de Hollywood…
Por Herbert Martínez Restrepo – Indeportes Antioquia.