Helena González Madrid, la salonista de Remedios que juega con tres estrellas

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  • Una Helena con H en la espalda, una balaca gris y tres estrellas en el rostro. Así se reconocía en el coliseo municipal de Carepa a Helena González Madrid, la jugadora de fútbol de salón de Remedios que llegó a la final departamental de los Juegos Deportivos Escolares 2026, “Sueños de Ganadores”, para cumplir un sueño que ninguna mujer de su familia había perseguido antes.

En la cancha del coliseo municipal de Carepa había muchas camisetas parecidas, pero la suya tenía un detalle que obligaba a mirar dos veces. En la espalda llevaba su nombre escrito como debe ser: Helena, con H. Era la primera seña de una niña que sabía muy bien quién era y de dónde venía.

La segunda seña estaba en el cabello, recogido con una balaca gris. La tercera, la más llamativa, estaba en el lado derecho de su rostro: tres estrellas, dos verdes y una amarilla, que resaltaban cada vez que corría de un lado a otro del campo.

Cuando se paró frente al micrófono, se presentó con seguridad. Dijo su nombre completo, Helena González Madrid, contó que representaba al municipio de Remedios, en el Nordeste antioqueño, y que jugaba fútbol de salón. Luego agradeció a sus compañeros, a sus profesores, a sus amigos y, sobre todo, a su mamá, “que siempre me acompaña en mis viajes”.

Tres estrellas para un morado

Las estrellas no eran solo un adorno. Cuando le pregunté qué significaban, Helena contó la verdad. El día anterior, mientras jugaba con una pelota junto a sus compañeras, se le enredó el zapato con el de una de ellas, cayó y se golpeó contra una mesa. “Entonces tengo un morado acá”, explicó, señalando el lugar exacto donde las estrellas cumplían su función.

Quise saber si esas estrellas tenían el poder de sanar y permitirle jugar. Ella respondió que sí, con la naturalidad de quien no duda de la magia cuando es niña y tiene una final por delante. El golpe quedó escondido y la sonrisa, a la vista.

La primera mujer futbolista de la familia

Helena tiene 10 años y lleva la mitad de su vida jugando fútbol de salón. La pasión le venía de casa, aunque con una diferencia importante. “Desde que soy pequeña, en mi familia siempre ha habido muchos futbolistas, pero ninguna mujer”, comentó. Un día pensó que a ella también podía gustarle ese deporte, y no se equivocó.

Atribuyó su llegada a la final a dos cosas: su talento y el esfuerzo de sus padres. Su papá, Elkin Alejandro González Mesa, es electricista en Remedios. “Me apoya mucho, todo lo que necesito me lo da”, expresó. Su mamá, Elizabeth Madrid Vásquez, es quien la acompaña a los juegos y le compra sus cosas. “Gracias a ella estoy aquí”, precisó.

Helena González Madrid, la salonista de Remedios que juega con tres estrellas

Nervios, gritos y la voz del entrenador

Entrar a una cancha en una final departamental no era sencillo, ni siquiera para una jugadora con experiencia. Helena reconoció que al principio sentía nervios, pero que, con el paso de los minutos, se iba soltando. Ya estaba acostumbrada a jugar en lugares con mucha gente gritando y había aprendido a filtrar el ruido. Solo se concentraba en escuchar lo que le decía su entrenador.

Su lugar natural en la cancha era adelante, cerca del arco rival. Pero, cuando el equipo lo necesitaba, retrocedía para mantener el equilibrio y ayudar en defensa. En Carepa se le vio cumplir ambas funciones: atacar y cuidar la zona.

Cursa cuarto de primaria y, para ella, el viaje también significaba compartir. Lo que más disfrutaba era estar con sus amigos en el salón, jugar y comer en el restaurante escolar. Por esas cosas, explicó, le gustaba tanto conocer diferentes municipios.

Lo que Helena se lleva de Carepa

De su paso por Urabá, Helena destacó a las personas. Dijo que en Carepa había encontrado gente honesta, que quería a los visitantes y los cuidaba. También se llevaba los días compartidos con sus compañeras y las cosas nuevas que había descubierto junto a sus profesores.

Antes de despedirse, mencionó que quería mucho a todos en Remedios y dedicó unas palabras especiales a su tía, “que siempre me quiere y me cuida”.

Helena fue una de los cerca de 3.500 niños y niñas, de entre 8 y 11 años, que llegaron a Carepa para participar en la final departamental de los Juegos Deportivos Escolares 2026 – “Sueños de Ganadores”.

Por Andrés Esteban Marín Marín – Indeportes Antioquia.