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09/03/2026La insultaron en medio de un partido y no respondió.
Al final de la competencia, el jugador se le acercó y le dijo: “se ganó mi respeto porque las árbitras que insulto, me responden y usted no. La felicito, eso es carácter”.
Ella es María Camila Osorio Zuleta, árbitro de fútbol sala, quien suma 9 años ganándose el respeto a punta de tarjetas. Forjó su carácter entendiendo que no tenía que gritar e igualarse: solo tener inteligencia emocional. Cosa que practica con su esposo y su hijo Benjamín de 2 añitos.
Dice que el entrenamiento para ser juez, comienza en la casa: “cuando estamos cocinando y el niño comienza a llorar. Hay que tener inteligencia emocional para saber cómo respondo a un berrinche, cómo respondo cuando un jugador me insulta”.
¿Cómo se logra el equilibrio entre ser árbitro y mamá? Responde con una palabra: disciplina.
Esta tesa del arbitraje, mide 1.50m de alto y pesa 54 kilos. ¿Pequeña? Sí, pero lo compensa con su velocidad para desplazarse y tomar decisiones en la cancha.
A sus 29 años, Camila ya deja huella en el arbitraje nacional pues pitó una copa Prelibertadores. Seguro también lo hará en el arbitraje internacional, donde sueña llegar, pisando duro con sus zapatillas talla 36.





