Simón Vahos González, el atleta de Gómez Plata que evocó a Usain Bolt en la final de los 150 metros en Entrerríos

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  • El atleta de Gómez Plata giró la cabeza para mirar a un rival antes de cruzar la meta y se quedó con el título en el municipio sede del subregional Norte y Bajo Cauca

Faltaban apenas unos metros para la línea de meta cuando Simón Vahos González, con la camiseta por dentro, hizo algo que ningún cronómetro puede medir: giró la cabeza hacia su derecha y buscó con la mirada a uno de sus rivales. El gesto, tan breve como elocuente, remitió de inmediato a una escena que el atletismo mundial no olvida: la de Usain Bolt mirando de reojo a sus perseguidores en plena carrera, como si el tiempo le sobrara. Vahos, con apenas 13 años, se dio ese lujo en la final de los 150 metros planos, disputada en Entrerríos dentro del subregional Norte y Bajo Cauca de los Juegos Deportivos Departamentales de Antioquia 2026 “Juego de Todos”.

El desenlace fue el que su gesto ya anunciaba: cruzó primero la meta con un registro de 18.9 segundos, en la categoría de 12 a 14 años, y se quedó con el título. No era su primera corona del certamen: un día antes había hecho lo propio en los 80 metros planos, con un tiempo de 9.9.

Simón Vahos González, el velocista de Gómez Plata que evocó a Usain Bolt en la final de los 150 metros en Entrerríos

Los brazos cruzados y una pose con explicación

Minutos después, cuando le pidieron una fotografía, Simón no dudó en cómo posar: cruzó los brazos sobre el pecho, con la barbilla apenas levantada. Preguntado por esa postura, no la dejó pasar como una simple pose de atleta joven: dijo que representaba fortaleza, la misma que exige, según él, cada carrera antes de que suene el disparo de salida.

Simón es estudiante de grado octavo en la Institución Educativa Gómez Plata. Sus materias favoritas, contó, son religión y matemáticas, una combinación que a primera vista podría parecer distante de la pista, pero que él conecta sin esfuerzo: “las matemáticas son de echar mucha cabeza, y yo digo que eso se vincula mucho con el deporte para uno saber cómo procesar lo que va a hacer”, explicó. Puso un ejemplo concreto: “calcular de qué manera tomar una curva para sostener un buen tiempo durante la carrera”.

Lleva seis años en el proceso del atletismo, con pasos previos por intercolegiados, juegos departamentales y el festival de clubes U16 de la Liga de Antioquia, donde también representó a su municipio. Mide 1.73, una estatura que atribuye, entre risas, a la proteína, el arroz, la papa y la yuca.

Un discurso de adulto en el cuerpo de un adolescente

Lo que más llama la atención de Simón no son solo sus marcas, sino la forma en que las explica. Habla con una calma poco común para su edad, y usa una palabra que rara vez aparece en boca de un adolescente: criterio. “Me gusta visualizar la vida, entenderla, porque siempre he pensado que hay que pensar en el futuro: mirando cómo son las cosas, mirando a los oponentes y a las personas que hayan logrado las cosas, para guiarse de ellos, no para ser como ellos, sino para ser mejores”, expresó.

Entre sus referentes mencionó al corredor de Amalfi, Janier Preciado, a quien conoció personalmente, y a Juan Ibarra, a quienes describió como corredores intachables que tienen todo su respeto.

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De los 150 a los Olímpicos

Con el cambio de categoría que se avecina, Simón ya proyecta el siguiente paso: dejar atrás los 80 y los 150 metros para concentrarse en los 100 y los 200. “Después de la final departamental, gracias a Dios la logré alcanzar en los 80 y los 150, ya hay que concentrarse en los 100 y 200 metros”, señaló sobre la transición que le exige subir de distancia sin perder la velocidad que lo caracteriza.

Sus sueños tampoco son pequeños: representar a Antioquia y a Colombia, y llegar algún día a unos Juegos Olímpicos. Sobre lo más difícil de este camino, fue honesto: no habló de los entrenamientos ni del esfuerzo físico, sino de los trabajos académicos que se acumulan mientras compite. “Uno llega cansado el sábado a desatrasarse, eso es lo que lo descuadra a uno”, admitió, aunque aseguró que la motivación de ganar una medalla y el respeto de otras personas siempre termina por imponerse.

Por Andrés Esteban Marín Marín – Indeportes Antioquia.