Del periodismo escolar al atletismo: Samuel Alexis Garcés llevó las preguntas de Amagá hasta la pista de Támesis

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  • Llevaba apenas cuatro meses en el atletismo cuando salió por primera vez de su municipio para competir. En la pista de Támesis, el estudiante de grado sexto se destacó y, todavía sin aire, habló con la serenidad de alguien mucho mayor.

Samuel Alexis Garcés Hurtado cruzó la meta y no se detuvo de inmediato. Dio unos pasos más, se llevó una mano al abdomen y la dejó ahí, como si quisiera sostener el cansancio para que no se le escapara. Cuando le preguntaron cómo se sentía, la respuesta fue corta y honesta: “me dio un bazo”. Acababa de correr la final de los 1.200 metros planos de la categoría 12 a 14 años, y el número 621 todavía se movía con su respiración sobre la camiseta verde y amarilla de Amagá.

Era la segunda jornada del atletismo en el subregional del Suroeste de los Juegos Deportivos Departamentales de Antioquia 2026, “Juego de Todos”. La pista de la Institución Educativa San Antonio de Padua, rodeada por una malla y por árboles que daban sombra, había sido escenario de su carrera más larga hasta ese momento.

Adelante desde el primer paso

Solo cuatro corredores tomaron la partida. Samuel no esperó a nadie: desde la salida se puso al frente y marcó el ritmo con la decisión de quien no conoce todavía el miedo a quedarse sin piernas.

Esa manera de lanzarse tenía algo de su propia historia en el deporte. Cuatro meses antes, unos profesores llegaron a su escuela a invitar a los estudiantes a practicar atletismo y a representar a Amagá. Samuel dijo que sí sin saber muy bien a qué se estaba comprometiendo. “La primera vez me sentí nervioso al entrenar, porque no sabía cómo era ni de qué trataba”, contó. Con el paso de las semanas empezó a sentirse mejor.

Le gustó porque, según explicó, “es un deporte individual en el que puedo desarrollar mis capacidades físicas”, y porque le permitía buscar buenos resultados compitiendo en distintos lugares. Támesis fue el primero de esos lugares: nunca había salido de su municipio para competir.

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Cuando la carrera se hizo larga

Los 1.200 metros no perdonan a quien sale rápido. Poco a poco, Samuel se fue quedando. Dos rivales lo fueron dejando atrás: Yojan Alejandro Monsalve Herrera, de Ciudad Bolívar, que ganó con 4:48.2, y Merlinton Yobaiden Sapia Molina, de Urrao, que llegó segundo con 4:50.4.

Samuel siguió. Él mismo había explicado por qué prefería las pruebas de fondo: “Se trata de resistencia, de aguantar lo máximo que pueda y llevar sus capacidades al límite”. En esa última parte de la carrera, eso fue exactamente lo que hizo. Cruzó la meta en tercer lugar, con un tiempo de 5:28.3, por delante de Matías Hurtado Rodríguez, de Valparaíso, que marcó 5:55.4.

El tercer lugar de los 1.200 metros no fue su única alegría en Támesis. Un día antes, en la primera jornada del atletismo, había corrido los 600 metros planos y se había ubicado segundo, con un registro de 2:24.6, detrás otra vez de Yojan Alejandro Monsalve, quien conquistó el título subregional.

Cuando le preguntaron qué les iba a contar a los suyos al volver a casa, habló de las experiencias vividas: “la pasé superbien, conseguí muchos amigos, pude hablar con muchas personas”. Sus papás, recordó, le habían pedido antes del viaje que se portara bien, que diera lo mejor de sí y que fuera a cumplir sus sueños.

Un reportero al otro lado

Samuel hablaba sin titubear, con frases completas y argumentos claros. No parecía un niño de doce años respondiendo una entrevista, sino alguien acostumbrado a pensar antes de hablar. Tenía una explicación para eso.

En su institución educativa hacía parte de Cultural Fusion, un proyecto en el que practicaba periodismo de la mano de uno de sus profesores. Allí había hecho entrevistas y también se las habían hecho: las primeras fueron sobre la escuela, cómo funcionaba y cómo trabajaba el restaurante escolar. Además, le gustaba aparecer en las redes sociales.

Del periodismo había aprendido a expresarse y a escuchar: “sabemos cuándo tenemos que hablar, cuándo tenemos que prestar atención, cuándo tenemos que quedarnos quietos y cuándo tenemos que quedarnos callados”. Cuando le preguntaron qué prefería, si entrevistar o ser entrevistado, eligió lo segundo, porque así podía dar sus propias opiniones sobre lo que entrenaba. En Támesis tuvo la oportunidad de hacerlo.

Un avión en el horizonte

Samuel cursa sexto grado en la Institución Educativa Rural Belisario Betancur Cuartas, cuya sede principal está en la vereda Pie de Cuesta. Sus materias favoritas son Matemáticas y Ciencias. Su colegio lleva el nombre de un expresidente nacido en Amagá, y él lo tomó como una señal de que “todo se puede lograr con la ayuda de Dios”.

Pero su sueño apunta más alto que cualquier podio: “quiero ser piloto de avión, poder sacar a mi familia adelante y darles todo lo que necesiten”, expresó. Contó que desde muy pequeño le había atraído la idea de volar, que quería viajar por el mundo y hacerle bien a la gente llevándola a otros lugares.

Antes de despedirse, dejó un mensaje para su municipio: “que luchen por sus sueños, que nunca se rindan y den lo mejor de ellos”.

Por Andrés Esteban Marín Marín – Indeportes Antioquia.