- Llegó llorando a la plataforma porque creía que no iba a poder. Poco después, María Salomé Ávila Cuesta, de 10 años, alzó la barra y se quedó con la medalla de oro de la prueba olímpica en la división de 32 kilogramos, en la final departamental de los Juegos Deportivos Escolares 2026 – “Sueños de Ganadores”.
María Salomé Ávila Cuesta caminó hacia la plataforma con los ojos húmedos. Tenía una idea que no la dejaba tranquila, la de que no iba a ser capaz. Así lo comentó ella misma, con la sinceridad de quien todavía está aprendiendo a ponerle nombre a lo que siente. “Al principio yo fui llorando porque pensaba que no podía”, recordó.
Aun así, se metió a la barra. Según sus propias palabras, la tomó y la alzó. En ese movimiento, el miedo que la había acompañado hasta la plataforma empezó a quedarse atrás, y lo que siguió fue la mejor actuación de su división en la prueba olímpica.
Siete meses y un “sí puedo”
Su historia con las pesas era reciente. Comenzó siete meses antes de la final, cuando una tía le preguntó si quería practicar el deporte y ella respondió que sí, sin pensarlo mucho. La primera vez frente a la barra no fue sencilla. “No podía levantar 15 kilos, pero yo dije sí puedo, sí puedo, y ahí sí los levanté”, relató.
Esa frase, repetida casi como un conjuro, terminó convertida en su manera de entrenar. De aquella primera vez le quedó una lección que explicó con la lógica directa de los niños: “no puedes decir que no puedes, porque si dices que no puedes, no te va a dar”.
Entre sumas, divisiones y discos
Fuera de la plataforma, María Salomé era una estudiante de quinto grado de la Institución Educativa Sagrado Corazón de Turbo. Su materia favorita era la de matemáticas, porque le gustaban la suma, la resta, las multiplicaciones y las divisiones. Con naturalidad encontró un puente entre el aula y el deporte, ya que, según explicó, en las pesas también había divisiones y había que hacer cuentas de cuánto tocaba levantar.
En su casa nadie había levantado pesas. Su papá, Edward Ávila Julio, no practicaba deporte, y a su mamá, Daisy Cuesta Vélez, le encantaba bailar. María Salomé heredó también ese gusto por el baile. De su mamá recibía además el impulso que la acompañaba a cada competencia.

El oro de la prueba olímpica
El cuadro de honor, compartido por los jueces al finalizar las pruebas, confirmó lo que ella había vivido sobre la tarima. En la prueba olímpica de la división de 32 kilogramos, María Salomé sumó 15 puntos de levantamiento, la cifra más alta entre las cuatro competidoras, y 12 puntos de calificación técnica, para un total olímpico de 27 puntos y la medalla de oro.
La plata fue para Elif Sandrith Estrada Cifuentes, de Zaragoza, con 23,3 puntos, y el bronce para Emily María Mendoza, de Apartadó, con 21,8. En el cuarto lugar quedó Mariángel Lotero Martínez, de Mutatá, con 21,5.
Una empresaria que quiere ser la mejor de Turbo
Cuando le preguntaron por el futuro, María Salomé no eligió un solo camino. Quería ser empresaria, pero al mismo tiempo quería ser la mejor levantando pesas en Turbo. A los 10 años, ambas metas le parecían igual de posibles, y después de lo que había pasado en Carepa, no había razones para pensar lo contrario.
Antes de despedirse, dejó un mensaje para los niños de su municipio: “ustedes pueden levantar pesas, practicar atletismo, todo lo que ustedes quieran, pero nunca digan que no pueden”. Lo dijo una niña que había llegado llorando a la plataforma y que se fue de ella con una medalla de oro.
Una final que reunió a Antioquia en Urabá
La escena ocurrió el viernes 23 de octubre en el coliseo de levantamiento de pesas de Carepa, donde la competencia de la división de 32 kilogramos de la rama femenina estaba programada para las 10 de la mañana. La halterofilia estuvo entre los deportes que abrieron las competencias de la final departamental de los Juegos Deportivos Escolares 2026 – “Sueños de Ganadores”, en su edición número 36, la cita con la que Indeportes Antioquia reunía a los escolares del departamento.
Carepa, en el Urabá antioqueño, recibía a cerca de 3.500 niños y niñas de 8 a 11 años, de 94 municipios, para competir en 23 deportes hasta el 30 de octubre.
Por Andrés Esteban Marín Marín – Indeportes Antioquia.